"habiendo retrocedido la investigación básica debido a la acumulación de las crisis y al derrumbe institucional y moral que padecemos." (Prof. J.R. Contreras, 2007)
I. Introducción
Deseo intentar un aporte al panorama de la evolución de la investigación básica en Biología celular en nuestro país, que pueda resultar de algún provecho a quienes por simples razones generacionales, no han tenido experiencia propia de esa historia. Desde ya, este intento es muy limitado, tanto en el área comentada - Biología celular estructural - como en el tiempo (1950-2000) y principalmente, por esar basado solamente en mi experiencia personal y la de quienes he tenido la suerte de conocer en el campo de trabajo científico. Por lo dicho, solicito excusas por la fragmentariedad del comentario, el seguramente visible sesgo del mismo y por las inevitables exclusiones.
En el año 1950, como estudiante de cuarto año del Colegio Nacional de Buenos Aires (dependiente de la UBA, y con buenas instalaciones y Profesores) tuve la primera experiencia directa de investigación con células: habiendo leído una nota de la revista argentina, hoy extinguida, "Ciencia e Investigación" firmada por el Profesor Francisco Alberto Sáez, sobre una "técnica simple para la observación de cromosomas vegetales" ( C. e Inv., año 1950). Probé esa técnica aprovechando el instrumental del Colegio y la buena voluntad del Jefe de prácticas, en ese momento, Josué Núñez, con tan buenos resultados de hermosas imágenes microscópicas de las células en mitosis, que quedé atrapado por la célula, por dos motivos principales:
por su misteriosa y hermosa complejidad, primero, y por haberme demostrado que aún para un joven de 16 años éso era posible.
Muy lejos estaba entonces de imaginar que los caminos de la vida me llevarían a encontrarme con el autor de la nota, Sáez, quien fue el fundador de la Citogenética rioplatense, y que mi jefe de prácticas , Núñez, también se volvería a cruzar conmigo ya como uno de los Profesores de la UBA e investigador reconocido del Conicet.
Era ese año 1950, el año del centenario del Libertador San Martín, así denominado por el Presidente Perón ( quien a la enorme mayoría de los docentes les producía disgusto u oposición, y estimo que algo similar pasaba con los estudiantes). Mientras la Argentina sufría grandes cambios sociales y económicos, que favorecían el incremento del bienestar de las clases más populares y del propio sentido de protagonismo de obreros, artesanos, campesinos y otros sectores tradicionalmente ignorados, los universitarios y los intelectuales eran abrumadoramente opositores.
Estaba fresco aún el primer gran golpe contra las Universidades Nacionales: la cesantía de más de mil Profesores y docentes universitarios, encabezados por Bernardo A. Houssay, decretada por el peronismo por haber firmado una solicitada contra Perón, en 1946. La sangría intelectual que significó para la Argentina la pérdida de tan grande cantidad de universitarios, fue posiblemente no prevista ni deseada por nadie que, ya finalizada la segunda Guerra Mundial, estuviera consciente del protagonismo adquirido por la investigación científica para asegurar el progreso y el bienestar en las naciones.
Sin embargo, muchos de los exonerados universitarios prosiguieron, con mayor o menor fortuna, sus intentos científicos. Houssay, replegado a una antigua casona del barrio de Palermo, con el apoyo de algunos empresarios argentinos (Campomar y otros) y distinguido con el premio Nobel de Medicina y Fisiología (junto a los Cori) de 1947, recolectaba becarios previos y antiguos ayudantes y colegas. Otros universitarios argentinos optaban por irse al exterior, o quedarse en países del Norte a los cuales habían sido enviados a perfeccionarse.
(Permítaseme la digresión de recalcar este "corsi e recorsi" de la ciencia argentina). Entre los que quedaron en el exterior, se encontraba el Dr. (en Medicina) Eduardo Diego P. De Robertis, quien sería central para el desarrollo de la Biología Celular argentina en los siguientes cuarenta años.
II Los predecesores de Eduardo de Robertis
Una pregunta, que no por repetida deja de ser importante, es ¿cómo se originan las personalidades científicas? Es decir: ¿cómo surgen los líderes científicos en Argentina?
Es a propósito del Dr. De Robertis, de tan grande influencia en esta disciplina, que se me ocurre tratar de dar algún indicio. Ya existe una biografía temprana del Dr. De Robertis, escrita por uno de sus condiscípulos, que proporciona una cantidad importante de datos del trabajo y objetivos del joven De Robertis (Mancini, RE., "Eduardo De Robertis", Ediciones Culturales Argentinas, , Buenos Aires, 1963). Trataré de agregar otras informaciones, más personales.
En 1949 mi madre estaba enferma de un cáncer avanzado. Operaciones quirúrgicas, tratamientos con radiación X y medicinas varias no habían detenido el proceso, que culminó con su fallecimiento en 1950. En nuestra biblioteca familiar un libro traducido del inglés atraía mi interés acerca del origen posible de ese mal irreversible. Ese libro, del físico Erwin Schrödinger (1887-1961), se titulaba "¿Qué es la vida? y ofrecía un panorama hipotético de lo que años después se llamaría "Biología Molecular". Pero el mayor interés residía en su enfoque acerca del funcionamiento de la célula, y de que los genes seguramente se encontraban en los "cromosomas". Esos mismos cromosomas que yo había visto en las preparaciones hechas con la técnica de Saéz. Y agregaba que los mecanismos del cáncer residirían en una desregulacion de la mitosis, del complejo funcionamieno de esos cromosomas. Es decir, los cromosomas, aparte de la sensación estética de belleza, eran importantes, muy importantes para la salud humana.
Entonces comencé a acopiar todo lo que hablara de cromosomas. Y, aunque parezca mera coincidencia, uno de los primeros libros que así cayó en mis manos fue la traduccion, hecha por el mismo Profesor Sáez ya citado, del libro de MJD White: Citologia Animal y Evolución,Ed. Espasa Calpe, Buenos Aires, 1951, y el compendio del mismo autor, MJD White: Los Cromosomas, traducido por el mismo Sáez. Pero no era suficiente. Escarbando entre revistas y más revistas, encontré en los "Comptes Rendues de la Societé de Biologie", varios artículos con brillantes fotos de cromosomas. Y aquí de nuevo surge la "mera coincidencia" : artículos sobre los cromosomas sexuales de los sapos (1934 y 1935) escritos por Saéz ( el mismo) y alguien más: E. De Robertis (y P. Rojas, el Profesor de Histología en esa época). Luego aparecieron otros artículos de De Robertis, esta vez sobre el aparato de Golgi (1935) , el condrioma (1935) y otros, con fascinantes esquemas y datos de las subestructuras celulares. ¿Quién era ese De Robertis?
En una revista de actualidad de aquélla época, que llegaba a mi casa familiar como otras, un tiempo después vi al Dr. De Robertis. La revista se llamaba "QUE sucedió en 7 días", y allí, perdido entre notas de política, cine y otras, había una nota que me llamó mucho la atención: descubrimientos de un científico argentino. El artículo se refería a los trabajos que en ese entonces De Robertis había hecho en EEUU, donde se había quedado luego de enviar su renuncia a su cargo en la UBA en solidaridad con los cesanteados por Perón. Había en el artículo una foto del joven De Robertis con un instrumento en una mano para medir el alto vacío de un aparato. Recuerdo que recorté ese artículo y lo mantuve por años en mi escritorio. Una de mis aspiraciones era que ese científico algún dia volviera a la Argentina y yo pudiera hablarle de mis intereses, porque ahora ya estaba aclarado que mi mentor Sáez había sido el maestro de ese Dr. Robertis.
¿Y a su vez ¿de dónde venía Francisco Alberto Sáez?
En esos tiempos parecía que ya no estaba nadie en Argentina, y por lo tanto había que buscar su bibliografía. En mi cotidiana tarea de ratón de biblioteca encontré trabajos de Sáez desde fines de los años 1920 hasta 1946, hechos en Argentina, muchos de ellos dedicados a los cromosomas de langostas. Pero (¿también otra "mera coincidencia"?) había trabajado y estudiado en el Museo de la Universidad de La Plata, la misma Universidad en la que se había recibido mi padre de Dr. en Química, de modo que en mi casa tenía disponibles libros de Memorias y textos de esa Universidad, incluyendo un magnífico "Manual de Manipulaciones de Botánica" del Pofesor Augusto Scala (Biblioteca de difusión Científica del Museo de La Plata, tomo III, 1912, La Plata).
El hecho es que Sáez , nacido en 1898 en Uruguay, estudió en el Museo y se recibió de Profesor de Ciencias Biológicas en el Museo de La Plata, en 1927. Desde 1934 a 1943 realizó investigaciones cromosómicas en la Facultad de Medicina de la UBA, donde recogió a un joven y brillante alumno que aprendió citología a su lado: ese joven era Eduardo De Robertis.
¿Y cómo el propio Sáez se interesó en las células?
Sáez tuvo como Profesor Titular de Anatomía Comparada al Dr. Miguel Fernández figura injustamente olvidada (una biografía de Miguel Fernández está disponible en Internet:
Profesor Dr. Alberto J. Solari
CIR-Facultad de Medicina-UBA
Paraguay 2155- piso 10- CF (1121)
ajsolari@mail.retina
arajsolari@mail.retina.ar