miércoles, 7 de noviembre de 2007

Novedades Septiembre/Octubre de 2007

PALEONTOLOGÍA

Un nuevo dinosaurio de la Patagonia

En 1983, el Dr. José F. Bonaparte, director del Área de Paleontología de la Fundación, y en aquella época integrante del Museo Argentino de Ciencias Naturales de Buenos Aires, realizó una campaña a la localidad de La Amarga, en la provincia de Neuquén. Esa localidad daría numerosos materiales fósiles de importancia como el cuello-largo espinoso Amargasaurus y los pequeños mamíferos Vincelestes, además de estegosaurios, reptiles voladores y cocodrilos. Sin embargo, tan notables descubrimientos hicieron que se le prestara poca atención a otros hallazgos no tan bien preservados. Más de dos décadas después, el paleontólogo Lic. Sebastián Apesteguía, investigador de la Fundación y adscripto del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, prestó especial atención a dichos restos y, revisando las notas de campo de Bonaparte, llegó a la conclusión de que algunos de los fósiles colectados por Bonaparte provenían de un mismo dinosaurio, al que estudió y nominó como Amargatitanis macni. El trabajo científico fue publicado en el último número de la prestigiosa revista científica Gondwana Research, que se especializa en hallazgos realizados en continentes que durante la Era Mesozoica se hallaban en el hemisferio sur. El título del trabajo en inglés es “The sauropod diversity of the La Amarga Formation (Barremian), Neuquén (Argentina)”.

Colección Sudamérica Prehistórica

La Editorial Albatros y la Fundación tienen el orgullo de presentar la
Colección Sudamérica Prehistórica. Una colección para conocer la historia de la vida en Sudamérica a lo largo de millones de años y valorar el patrimonio paleontológico de nuestro país. Los títulos “Dinosaurios y pterosaurios de América del Sur” del paleontólogo José F. Bonaparte y “Bestiario Fósil, mamíferos del Pleistoceno de la Argentina” de los paleontólogos Analía Forasiepi y Agustín Martinelli,
estarán en las librerías antes de fin de año. Una colección a todo color, cuidadosamente editada, ilustrada por el paleoartista Jorge Blanco.

Colaboración con el Museo Municipal de Ciencias Naturales Carlos Ameghino

Por iniciativa del Dr. José F. Bonaparte la Fundación colaboró con la impresión de una serie postales y láminas de los dinosaurios que habitaron el actual territorio argentino, realizadas por el paleoartista Jorge Blanco. Las láminas serán expuestas a fin de mes en ocasión
de cumplirse el aniversario de la creación del Museo Municipal de Ciencias Naturales Carlos Ameghino, de Mercedes, provincia de Buenos Aires.




BIODIVERSIDAD

Proyecto Costas Bonaerenses

El objetivo principal del proyecto, dirigido por las biólogas Cintia Celsi y Ana Laura Monserrat, es promover la conservación de la biodiversidad en la zona costero-marina de la provincia de Buenos Aires. Para lograrlo se están estudiando los aspectos ecológicos de los ambientes naturales contemplando tanto la estructura y funcionamiento de los ecosistemas en un contexto integrado a escala regional, como sus particularidades locales. Se apunta a la detección de áreas prioritarias para la conservación donde se garantice la representatividad de los diferentes tipos de paisajes y ambientes naturales y la protección de otros valores de interés. Desde que surgió, el proyecto se ha incorporado a redes internacionales con el fin de enfrentar el desafío de la colaboración y la integración. Durante 2006 se participó en Valdivia (Chile) del Primer Congreso sobre los Servicios Ecosistémicos de los Neotrópicos. Una de las recomendaciones que surgió en dicho encuentro fue promover enfoques, estrategias y metodologías de investigación transdisciplinaria, que busquen la integración de disciplinas, personas e instituciones, involucrando a la comunidad científica y demás actores. Para ello se creó la Red Proplayas (Red Iberoamericana para el Manejo Integrado y Certificación Ambiental de Playas), a la cual pertenece el proyecto, siendo además Ana Laura Monserrat la coordinadora de la Red para la Argentina. Recientemente en el marco del proyecto se generó el GTCC (Grupo de Trabajo para la Conservación de las Costas), que integra aspectos de educación ambiental y análisis biológico, social, económico y geográfico en la elaboración de una estrategia integral y adaptativa para la conservación de los recursos naturales de la zona costera sur de la región pampeana. Ver información actualizada del proyecto

Relevamientos en la isla Apipé Grande


La Fundación se encuentra desarrollando el proyecto: Relevamiento de la ictiofauna y caracterización de la actividad pesquera de las
grandes lagunas de la isla Apipé Grande (Ituzaingó, Corrientes). El mismo finalizará a fin de año. Se desarrolla en el marco del convenio de cooperación vigente entre la Fundación y el Municipio de la Isla Apipé Grande y cuenta además para su desarrollo con el apoyo de la Entidad
Binacional Yacyretá. Por otra parte la Fundación finalizó recientemente un relevamiento fotográfico de la fauna de la isla y la elaboración de un CD y un afiche sobre la riqueza natural de sus ambientes, para difundir el potencial ecoturístico de la misma.
Ver poster.

Convenio entre el Ministerio de Defensa y la Administración
de Parques Nacionales

La superficie de territorio protegido en todo el país alcanzará las 16 millones de hectáreas tras un acuerdo firmado entre el Ministerio de Defensa y la Administración de Parques Nacionales (APN), que permitirá la preservación ambiental de áreas que son administradas por las Fuerzas Armadas. El acuerdo, que se impulsó desde la Fundación y la Cámara de Diputados de la Nación, fue firmado por la titular de Defensa, Nilda Garré, y el presidente de la APN, Héctor Espina. En el mismo se estableció la creación de un Comité Ejecutivo que desarrollará su actividad en los espacios terrestres, marinos, aéreos, lacustres y acuíferos determinados para conformar los “Espacios Naturales de Interés para la Conservación de la biodiversidad” (ENIC). Para una etapa inicial, se propuso la elaboración de planes
de manejo específico para las áreas “Los Manantiales”, ubicado en el sudoeste de San Juan; “Tupungato”, situado en el noroeste de Mendoza y donde se creará un corredor de alta
montaña; “Quebrada del Portugués”, en los faldeos del Aconquija, en la provincia de Tucumán y “Puerto Península”, en la provincia de Misiones, donde se creará la primera Reserva Natural Tripartita de Sudamérica. “Campo Sarmiento”, en Entre Ríos, que permitirá la ampliación del Parque Nacional Predelta; Magdalena, en el nordeste de Buenos Aires; “Arsenal Naval Azopardo”, en la zona de Azul; “Punta Buenos Aires”, en Península de Valdés; “Cabo Blanco”, en Santa Cruz; “Campo de Mayo”, en el conurbano bonaerense y “Base CELPA de la Fuerza Aérea”, en Mar Chiquita, también formarán parte de este proceso inicial. En la actualidad, Argentina cuenta con 328 áreas protegidas que cubren el 5,7 por ciento del territorio nacional y que con este convenio se extenderá al 6,78 por ciento, un poco más de 16 millones de hectáreas. Ver más información

II Jornadas de Conservación y Uso Sustentable de los Talares Bonaerenses

El pasado 6 y 7 de septiembre, la Fundación estuvo presente en la segunda parte de las II Jornadas de Conservación y Uso Sustentable de los Talares Bonaerenses, representada por Juan Carlos Chebez, director del Área de Biodiversidad, José Athor, de la Gestión Talares
Bonaerenses y Bárbara Gasparri colaboradora de la Fundación. Estas jornadas fueron organizadas en conjunto por la Secretaría de Política Ambiental y el Ministerio de Asuntos Agrarios de la provincia de Buenos Aires y resultan ser la continuación de las primeras jornadas que organizara la Fundación en el 2004. Este paso brindado por la Fundación hace tres años es ahora continuado por organismos de la provincia de Buenos Aires lo que representa una gran satisfacción. Estos organismos han tomado el tema en sus agendas y organizaron dos reuniones este año considerando las distintas problemáticas y prioridades de conservación de los talares de barranca y de albardón. El primer encuentro de estas segundas jornadas, fue desarrollado el 31 de mayo y 1 de junio del corriente año en la localidad de Baradero. En esa oportunidad se trató la problemática de los talares de barranca (localizados al nordeste de la provincia), participando de las mismas Juan Carlos Chebez quien expuso sobre “Diagnóstico y conclusiones de la primeras jornadas” y Emilse Mérida, que expuso sobre “Amenazas de los talares de barranca del nordeste bonaerense, perspectivas y propuestas”. En esta oportunidad fueron el centro de atención los talares de albardón (localizados en el sudeste de la provincia), y el encuentro se concretó en la localidad de San Bernardo, partido De la Costa, donde Juan Carlos Chebez expuso sobre “Importancia de la conservación de los talares” y José Athor lo hizo sobre “El talar, una oportunidad para el ecoturismo”. Es destacable la exitosa organización por parte de la
Provincia de Buenos Aires de ambas reuniones que deseamos contribuyan a la adopción de las medidas necesarias de conservación de los talares bonaerenses y expresar nuestra enorme satisfacción por ver continuado el proyecto que iniciáramos hace varios años y que esperamos se replique con los caldenales, las sierras, los sistemas costeros, humedales, entre otros sistemas naturales de la provincia que necesitan ayuda para su conservación.

Plan de manejo para la Reserva Natural Municipal de Pilar

El miércoles 26 de septiembre la Fundación entregó formalmente del plan de manejo de la Reserva Natural del Pilar a la Asociación Patrimonio Natural (entidad que maneja la reserva). La entrega la realizó en nombre de la Fundación, Juan Carlos Chebez. En el acto estuvieron
presentes miembros de la Comisión Directiva de la Asociación
Patrimonio Natural (entidad gerenciadora de la Reserva Natural del Pilar), voluntarios de la institución y periodistas. El plan de manejo fue avalado en el mes de junio por más de 100 instituciones que aportaron
recomendaciones que luego fueron incorporadas al cuerpo del mismo. Cabe remarcar que la Reserva Natural de Pilar es la única reserva municipal de la provincia de Buenos Aires que acreditó su plan de manejo a partir de una validación por parte de toda la comunidad, de la que también participaron representantes del Municipio de Pilar y de su Concejo Deliberante. Juan Carlos Chebez, quien también realizó la presentación del plan en el auditorio de la Universidad Austral, describió al plan de manejo como “el espíritu de la Reserva”. Ver el plan de manejo

Biodiversidad actual y fósil


Se encuentra disponible para bajar desde la web de la Fundación el libro: Biodiversidad actual y fósil. Elementos para una interpretación dinámica, de los autores: Daniel L. Melendi, Laura Scafati y Wolfgang Volkheimer.

Nótulas Faunísticas

Cumpliendo lo anunciado recientemente, la Fundación ya ha digitalizado todas las Nótulas Faunísticas, las cuales serán subidas en la web durante el próximo mes, pasa su libre consulta por parte de los investigadores interesados. Ver nótulas digitalizadas.

Informes desarrollados por la Fundación

Se encuentran disponibles en la web, para libre acceso, los informes desarrollados por la Fundación: planes de manejo, relevamientos, propuestas elevadas a organismos gubernamentales y empresas, etc. Ver los informes

Colección de mastozoología Elio Massoia

La Fundación continúa trabajando en el ordenamiento y la catalogación de la colección de mastozoología Elio Massoia. Se estima que dicho trabajo será finalizado hacia el mes de marzo de 2008. A partir de entonces, los investigadores interesados incluso podrán consultar
libremente el catálogo completo de la colección desde la web.

Ver colecciones




Incorporación de una nueva colección

Se incorporó a la Fundación una importante colección de zoología, principalmente de valor didáctico, que perteneciera al investigador Dr. Victor José Grignaschi, recientemente fallecido. La colección fue donada por su hija, la Arq. María Zulema Grignaschi.



ANTROPOLOGÍA, HISTORIA Y PATRIMONIO


Visita de investigadores de la Universidad de Burgos

Los arqueólogos Carlos Diez, Marta Navazo y Rodrigo Alonso, de la Universidad de Burgos, continuaron en Buenos Aires con las investigaciones que desarrollan conjuntamente con un equipo de arqueólogos de la Fundación, en el marco del proyecto sobre estudios experimentales para tafonomía aplicada a zooarqueología y análisis lítico. Las investigaciones se habían iniciado en el pasado mes de mayo, cuando el equipo de investigadores de la Fundación visitó la
Universidad de Burgos.

Convenio con el CIEDE

La Fundación firmó un convenio de cooperación con el Centro Internacional de Educación para el Desarrollo - CIEDE (de la Fundación Krecer), creado bajo convenio de cooperación internacional entre la Universidad Politécnica de Valencia y el Gobierno de la Provincia del Neuquén, con sede en el ex-hotel Sol de Los Andes, San Martín de Los Andes, Neuquén, Argentina. En el marco del convenio se esperan desarrollar inicialmente varias líneas de investigación en arqueología y etnohistoria.

ACTIVIDADES CULTURALES



Más de 3.000 alumnos en los talleres del Proyecto Bio

Un total de 3.361 alumnos participaron de los talleres del Proyecto Bio, auspiciado por la Fundación. En esta oportunidad los mismos tuvieron lugar en el Museo Histórico Cornelio de Saavedra, gracias al apoyo del Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de la Subsecretaría de Patrimonio Cultural y la Dirección General de Museos dependiente de ese organismo. A través de la actividad plástica y literaria, se buscó acercar a los niños al cuidado de nuestros recursos naturales.






INSTITUCIONALES

MuNa

La Fundación retomó su proyecto de construir y montar en la Ciudad de Buenos Aires el Museo de la Naturaleza (MuNa), que será la futura sede de la institución. Un moderno museo de ciencias que exhiba parte de sus colecciones y posea como anexo un centro de investigaciones con instalaciones y equipamiento para concentrar todas las líneas de
investigación y conservación en desarrollo o a desarrollar por la Fundación.





La Fundación y el proyecto “Aves del Paraíso” de Gaby Herbstein

La Fundación colabora con Gaby Herbstein en su nuevo proyecto “Aves del Paraíso”, que convoca a profesionales
multidisciplinarios, incluyendo actores y actrices, modelos, bailarines, deportistas, personalidades a quienes se podrá ver desde un lugar diferente; y profesionales de diversas áreas: maquillaje, vestuario, peinados, realizadores de vestuario, escenografía, ambientación, locaciones, comunicación, videastas, productores, entre otros.

"Aves del Paraiso"
surge como una necesidad expresiva de la renombrada artista de la fotografía Gaby Herbstein, y de una gran cantidad de profesionales multidisciplinarios que confluyen a lo largo de los años, cada vez que Gaby pone en marcha un proyecto. "Aves de Paraiso" fue concebido como un proceso creador inspirado en la belleza y simbología de las aves: color, libertad, volar, belleza, armonía, perfección. No es un proyecto sobre moda, si bien participan modelos y personajes famosos. El valor estético y el contenido del proyecto, mostrará un concepto que va más allá de lo frívolo, pero que sí refieren a la moda y también a la belleza y los sentimientos.







Premio Félix de Azara para el Prof. Julio R. Contreras

La Comisión de Desarrollo de la Diputación de Huesca concederá al científico argentino Julio Rafael Contreras el X premio medioambiental Félix de Azara por su trabajos en biología evolutiva y ecología animal. La institución altoaragonesa informó que la concesión del premio se fundamenta también en los trabajos de
investigación y difusión hechos por Contreras en torno a la figura del ilustrado oscense Félix de Azara. En febrero de 2006, el investigador argentino, afincado
actualmente en Paraguay, impartió en Huesca, con motivo de la octava edición del premio, una conferencia sobre Azara, su estancia en Sudamérica y sus contemporáneos. Contreras incidió en su discurso en la visión que se tiene
en la actualidad en el continente sudamericano de la figura del naturalista oscense y en la labor que desarrolló en sus tierras. Julio Rafael Contreras ha hecho expediciones científicas por la Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia, y desarrollado una intensa actividad docente relacionada con las distintas
disciplinas científicas y con la historia de la ciencia. Su interés por la biología y la ecología propició su acercamiento a la figura de Azara, hasta convertirse en uno
de los mayores expertos de este ilustrado nacido en Barbuñales (Huesca) a mediados del siglo XVIII. Contreras es miembro de la Sociedad Científica y de la Academia Paraguaya de la Historia, y preside la Fundación de Historia Natural Félix de Azara. En la actualidad es profesor investigador en la Universidad
Nacional de Pilar, en Paraguay, y director del Instituto de Bioecología e Investigación Subtropical Félix de Azara de
dicha universidad.

Falleció el investigador José Carlos Martínez Macchiavello(1931-2007)

José Carlos Martínez Macchiavello dedicó su vida al estudio de las diatomeas. Nacido el 1 de abril de 1931 en Uruguay, cursó la Licenciatura en Ciencias Biológicas (orientación Paleontología) en la Facultad de Humanidades y Ciencias, Universidad de la República, Montevideo. Entre 1959 y 1960 obtuvo una beca para perfeccionarse en la Universitá Degli etudi Milano y luego en la Universita Degli Studi di Pisa (Italia). En 1977 obtuvo una beca de investigación para la preparación de un catálogo de especies relevantes de diatomeas fósiles antárticas en microscopía óptica y microscopía electrónica de barrido combinado, en Kovenhavn Universitet. Micropaleontological Laboratory (Dinamarca). En 1978 obtuvo otra beca de perfeccionamiento, esta vez para el estudio de técnicas de preparación de diatomeas en testigos sedimentarios submarinos, en el British Antarctic Survey (Cambridge).
Entre 1961 y 1966 fue jefe del Departamento de Geología del Museo de Historia Natural de Montevideo, Uruguay. Entre 1962 y 1967 fue contratado para trabajar en diatomeas fósiles en el Instituto Geológico del Uruguay. Entre 1966 y 1967 fue asesor ante la Comisión Mixta para el relevamiento integral del Río de la Plata (Argentina-Uruguay). En 1971 lo contrató el Instituto Antártico Argentino, para efectuar trabajos de investigación en fitoplancton marino antártico. Y como Investigador Científico del Instituto Antártico Argentino se convirtió en Jefe del Laboratorio de Diatomología del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, Buenos Aires, Argentina. En 1983 fue coordinador del grupo 7 (evolución paleoambiental de los océanos y la atmósfera) del Comité Argentino para el Estudio de la Litósfera (CAPLI), y asesor de la Comisión Nacional para el Cambio Global, en el Programa de Investigaciones Regionales para el Cambio Global (PROINGLO). Entre 1995 y 1996 fue Secretario de la Asociación Argentina de Ficología y asesor del Poder Judicial de la Nación en investigaciones de muerte por inmersión, para la aplicación de diatomeas en medicina forense. En 1999 fue evaluador interno convocado por la Comisión Asesora de Ciencias de la Tierra, el Agua y la Atmósfera del CONICET. Desde el 2002 fue un colaborador acérrimo e incondicional de la Fundación. Dictó numerosos cursos y varias conferencias. Publicó más de 50 artículos científicos y un libro sobre su especialidad: la diatomología. Socio vitalicio de la Asociación Paleontológica Argentina desde 1957. Miembro de la Asociación Geológica Argentina y de la Asociación Latinoamericana de Paleobotánica y Palinología, y miembro fundador de la International Society for Diatom Research.

Relevamientos en la isla Apipé Grande

La Fundación se encuentra desarrollando el proyecto: Relevamiento de la ictiofauna y caracterización de la actividad pesquera de las grandes lagunas de la isla Apipé Grande (Ituzaingó, Corrientes). El mismo finalizará a fin de año. Se desarrolla en el marco del convenio de cooperación vigente entre la Fundación y el Municipio de la Isla Apipé Grande y cuenta además para su desarrollo con el apoyo de la Entidad Binacional Yacyretá. Por otra parte la Fundación finalizó recientemente un relevamiento fotográfico de la fauna de la isla y la elaboración de un CD y un afiche sobre la riqueza natural de sus ambientes, para difundir el potencial ecoturístico de la misma. Ver poster.

Proyecto Costas Bonaerenses

El objetivo principal del proyecto, dirigido por las biólogas Cintia Celsi y Ana Laura Monserrat, es promover la conservación de la biodiversidad en la zona costero-marina de la provincia de Buenos Aires. Para lograrlo se están estudiando los aspectos ecológicos de los ambientes naturales contemplando tanto la estructura y funcionamiento de los ecosistemas en un contexto integrado a escala regional, como sus particularidades locales. Se apunta a la detección de áreas prioritarias para la conservación donde se garantice la representatividad de los diferentes tipos de paisajes y ambientes naturales y la protección de otros valores de interés. Desde que surgió, el proyecto se ha incorporado a redes internacionales con el fin de enfrentar el desafío de la colaboración y la integración. Durante 2006 se participó en Valdivia (Chile) del Primer Congreso sobre los Servicios Ecosistémicos de los Neotrópicos. Una de las recomendaciones que surgió en dicho encuentro fue promover enfoques, estrategias y metodologías de investigación transdisciplinaria, que busquen la integración de disciplinas, personas e instituciones, involucrando a la comunidad científica y demás actores. Para ello se creó la Red Proplayas (Red Iberoamericana para el Manejo Integrado y Certificación Ambiental de Playas), a la cual pertenece el proyecto, siendo además Ana Laura Monserrat la coordinadora de la Red para la Argentina. Recientemente en el marco del proyecto se generó el GTCC (Grupo de Trabajo para la Conservación de las Costas), que integra aspectos de educación ambiental y análisis biológico, social, económico y geográfico en la elaboración de una estrategia integral y adaptativa para la conservación de los recursos naturales de la zona costera sur de la región pampeana. Ver información actualizada del proyecto

Colaboración con el Museo Municipal de Ciencias Naturales Carlos Ameghino

Por iniciativa del Dr. José F. Bonaparte la Fundación colaboró con la impresión de una serie postales y láminas de los dinosaurios que habitaron el actual territorio argentino, realizadas por el paleoartista Jorge Blanco. Las láminas serán expuestas a fin de mes en ocasión de cumplirse el aniversario de la creación del Museo Municipal de Ciencias Naturales Carlos Ameghino, de Mercedes, provincia de Buenos Aires.

Colección Sudamérica Prehistórica

La Editorial Albatros y la Fundación tienen el orgullo de presentar la Colección Sudamérica Prehistórica. Una colección para conocer la historia de la vida en Sudamérica a lo largo de millones de años y valorar el patrimonio paleontológico de nuestro país. Los títulos “Dinosaurios y pterosaurios de América del Sur” del paleontólogo José F. Bonaparte y “Bestiario Fósil, mamíferos del Pleistoceno de la Argentina” de los paleontólogos Analía Forasiepi y Agustín Martinelli, estarán en las librerías antes de fin de año. Una colección a todo color, cuidadosamente editada, ilustrada por el paleoartista Jorge Blanco.

miércoles, 9 de mayo de 2007

Para conservar los recurosos naturales en áreas militares

Miles de hectáreas se sumarían a la superficie de áreas naturales protegidas de la Argentina.


Hace unos años atrás en la Administración de Parques Nacionales (APN) había surgido la inquietud de tratar de que algunas áreas naturales que se encontraban en manos de las Fuerzas Armadas pudieran integrar el Sistema Nacional de Áreas Protegidas de nuestro país, mediante algún acuerdo de administración y manejo compartido entre la APN y las Fuerzas Armadas. En el año 2004 por su parte la Fundación Azara se interesó también en el tema elevando al Diputado Nacional Dr. Juan Manuel Irrazabal en 2005 un proyecto de ley en la misma dirección que luego se presentó a la Ministra de Defensa de la Nación, Dra. Nilda Garré y su equipo de asesores.Con posterioridad las iniciativas de la Administración de Parques Nacionales, que además cuenta en su Directorio con una representante por Defensa, y de la Fundación Azara (vía la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, y luego el Ministerio de Defensa) convergieron en un único proyecto: un convenio de comanejo entre Parques Nacionales y Defensa para conservar áreas naturales de gran valor para la conservación que son propiedad de las Fuerzas Armadas.Finalmente el Ministerio de Defensa de la Nación y la Administración de Parques Nacionales firmaron ayer en el despacho presidencial de la Casa de Gobierno un convenio marco para desarrollar en forma conjunta políticas activas en materia de conservación dentro de una serie de áreas militares. Estuvieron presentes el Presidente de la Nación, Dr. Néstor Carlos Kirchner; el Jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el Secretario de Turismo de la Nación, Enrique Meyer y los vocales del Directorio de la Administración de Parques Nacionales María Cristina Armatta (por Defensa), Patricia Gandini y Raúl Chiessa (por Turismo).El convenio entre Defensa y Parques Nacionales permitirá la preservación ambiental de varias áreas que son administradas por las Fuerzas Armadas. El convenio fue firmado por la Ministra de Defensa, Dra. Nilda Garré y por el Presidente de la Administración de Parques Nacionales, Ing. Héctor Espina; y aumentará el porcentaje de la superficie del territorio nacional protegido, que llegará a 6,78% (unas 16 millones de hectáreas) y establece la creación de un Comité Ejecutivo que desarrollará su actividad en los espacios terrestres, marinos, aéreos, lacustres y acuíferos determinados para conformar los "Espacios Naturales de Interés para la Conservación de la Biodiversidad".Según un comunicado de prensa emitido por la Administración de Parques Nacionales la Ministra Garré señaló: "este convenio busca consolidar el rol que Defensa tiene en la preservación del medio ambiente y en el uso racional de los recursos naturales". Por su parte, Espina destacó que "estos espacios naturales de interés para la conservación no pasan a ser Parques Nacionales, sino que seguirán dependiendo del área de Defensa, de cada una de las fuerzas; pero a través de este convenio se articula una sinergia entre ambas instituciones que permitirá proteger el valor de los recursos estratégicos que allí se encuentran. Básicamente es un plan de manejo con zonificación, algunos con protección más estricta y otros con posibilidades de uso público". Los espacios iniciales sobre los que se elaborarán planes de manejo específicos y que fueron propuestos en el proyecto inicial de la Fundación Azara son:

  • Los Manantiales: ubicado en el sudoeste de San Juan, incluye un sector de alta montaña con su fauna y flora peculiar adaptada a condiciones muy rigurosas. Allí nacen numerosos ríos y torrentes de importancia económica para la provincia. Contiene al magnífico cerro Mercedario, la altura máxima de San Juan y limita al sur con el Parque Provincial Aconcagua en Mendoza, por lo que se crearía una unidad de conservación de gran importancia y representativa del “techo de América”.
  • Tupungato: en el noroeste de Mendoza para crear un corredor de alta montaña protegido con el Parque Provincial Aconcagua, ubicado apenas más al norte y el área anterior. Es una reserva provincial no implementada que contiene terrenos del Ejército a los que urge manejar con el criterio de reserva natural. Esto se ve facilitado por su difícil acceso. El volcán Tupungato y algunas concentraciones de guanacos son sus principales atractivos en un marco paisajístico imponente.
  • Quebrada del Portugués: en Tucumán en los faldeos del Aconquija. La provincia ya lo declaró reserva provincial pero entendemos que el dominio es del Ejército, lo que crea una situación confusa que impide su adecuado manejo. Incluye sectores de alta montaña con anfibios, reptiles, aves y plantas endémicas del macizo del Aconquija que alguna vez fue proyectado como Parque Nacional y marginalmente bosques de aliso del cerro. Limita con la Reserva Provincial La Florida, una de las más antiguas del país y complementa a la Reserva Provincial Quebrada del Río Los Sosa, la Reserva Provincial Cumbres Calchaquíes, la Reserva Provincial Santa Ana y el Parque Nacional Campo de los Alisos. Todo este conjunto merece una atención especial, dado que allí nacen los ríos que riegan las zonas llanas del Tucumán.
  • Puerto Península: en el noroeste de Misiones para crear la primera Reserva Natural Tripartita de Sudamérica. Allí quedaron 7.500 ha remanentes de una propiedad mayor del Ejército Argentino. Afortunadamente, las otras 7.500 ha se declararon Parque Provincial Puerto Península “Luis Honorio Rolón”. Limita al norte con el ejido de Puerto Iguazú que se ha expandido descontroladamente hasta los bordes de la propiedad y permite a través de sus selvas que el Parque Nacional Iguazú se contacte con el Alto Paraná y a través de éste con el Monumento Científico Histórico Puerto Bertoni que administra la dirección de Parques Nacionales del Paraguay. Protege manchones de palo rosa y palmito y numerosísimas especies animales.
  • Campo Sarmiento: en Diamante en Entre Ríos para ampliar el Parque Nacional Predelta. Actualmente el área del parque abarca sólo terrenos anegadizos impidiendo la construcción de la infraestructura necesaria para su correcto manejo. Además las barrancas poseen selvas en galería muy diversas y no contenidas en el diseño actual del parque. Al sumar este terreno se contaría con ese ambiente tan rico y necesitado de protección y con la terraza para construir la infraestructura de apoyo.
  • Magdalena: en el nordeste de Buenos Aires. Incluye un terreno del Ejército con tupidos talares costeros del Río de la Plata. Estos bosques apenas están representados en la Reserva Natural Otamendi y son los que poblaban el terreno donde actualmente se alza el cinturón industrial Rosario-Buenos Aires-La Plata. En este sitio llama la atención además del tala, la presencia del coronillo (Scutia buxifolia), especie muy perseguida por su leña y los matorrales ribereños y juncales del Río de la Plata.
  • Arsenal Naval Azopardo: en Azul para que unido a la Reserva Provincial Boca de las Sierras proteja la pampa bonaerense en las sierras de Tandil con sus especies únicas de plantas, como la Mimosa tandilensis. La escasez de reservas naturales de la Nación en la región pampeana y en particular en este distrito pampeano austral recomiendan que al menos parte de esta superficie se maneje como área protegida y fomentar allí el uso científico y ecoturístico.
  • Punta Bs. As.:en Península Valdés, en la provincia de Chubut para convertirla en núcleo de esta reserva provincial declarada Patrimonio de la Humanidad. Está en la boca del Golfo San José que es Parque Marino Provincial. Es un terreno de la Armada ubicado en un sitio estratégico para la conservación, dado que el Golfo San José es clave para la cría de la ballena franca austral (Eubalaena australis), especie declarada Monumento Natural Nacional y por la cual no se ha podido tomar medidas concretas por carecer la APN de terrenos vecinos a sectores marinos claves para la especie. Además tiene concentraciones de aves marinas y pinnípedos en especial del elefante marino austral (Mirounga leonina), foca gigantesca que tiene en la Península Valdés su único apostadero continental de cría en el mundo. Incluye un sector de estepas con guanacos, choiques y maras, entre otras especies características.
  • Cabo Blanco: en Santa Cruz. Es un faro con loberías del lobo marino de dos pelos o "foca peletera" (Arctocephalus australis) en los roquedales vecinos. También crían allí el cormorán cuello negro (Phalacrocorax magellanicus) y el cormorán gris (Phalacrocórax gaimardi). Es reserva provincial pero carece de implementación y el faro depende del Servicio de Hidrografía Naval. Es interesante señalar que cuando Santa Cruz era Territorio Nacional, el área había sido declarada Reserva Natural de la Nación.
    Base CELPA de la Fuerza Aérea: en la boca de la albufera de Mar Chiquita en Bs. As. El sitio es importante por sus aves migratorias y elementos pampeanos. Es vecino a una reserva provincial y ya es Reserva de la Biosfera. Actualmente el predio es uno de los mejor conservados del área por lo que sería importante manejarlo con un criterio conservacionista, compatibilizando su uso actual con el interés científico y ecoturístico del área donde la provincia tiene destacados algunos guardaparques y la APN los tuvo en el pasado, debiendo retirarlos ante la falta de avance de esta propuesta.
  • Campo de Mayo: en el conurbano bonaerense. Es uno de los últimos pulmones verdes en esta zona densamente poblada y transformada, donde complementa a la Reserva Otamendi. Si bien no toda el área tiene mérito de reserva natural hay sectores como La Tosquera en Don Torcuato que es una vieja cantera inundada que han sido propuestas por una ley Nacional, actualmente en tratamiento como Reserva Natural Educativa a cargo de la APN. Además de este sector, las viejas forestaciones de Eucaliptos han generado en su estrato inferior un renuevo de bosques de talares, que originalmente poblaban el área y con un adecuado manejo podrían recuperarse como valiosas reservas. Su valor educativo y ecoturístico y su inmejorable ubicación (que la hace apetecible para intereses inmobiliarios o de expansión urbana de los municipios vecinos), recomiendan concretarla a la brevedad.

A los que se les agregó luego Campo General Belgrano (Salta) y Cuartel de Vigilancia de Ciudad de La Paz (Entre Ríos).

El por qué de la iniciativa

La República Argentina cuenta con 328 áreas protegidas las cuales apenas cubren una superficie de más de 16 millones de hectáreas (5,7 % del país, sin considerar el territorio insular y Antártico). De estas áreas protegidas, 33 constituyen unidades de jurisdicción nacional (unas 3,6 millones de ha.) que se encuentran bajo la autoridad de la Administración de Parques Nacionales (APN). Las restantes presentan diversos tipos de dominio (públicos provinciales, municipales, comunitarios, universitarios y privados) distribuidos en las veintitrés jurisdicciones provinciales y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sujetas a distintos tipos de gestión (gubernamental, provincial, municipal, a cargo de ONGs, etc).La Administración de Parques Nacionales es el organismo que planifica y ejecuta -con proyección nacional e internacional- la conservación de la diversidad biológica y cultural de las áreas protegidas bajo su jurisdicción. Como se ha dicho, el Sistema Federal de Áreas Protegidas (integrado por Parques y Reservas Nacionales) cuenta con apenas un 1,28 % de zonas protegidas, por lo que puede deducirse, que tan exiguo porcentaje no representa ni siquiera la mayoría de los ambientes de nuestro país. En este punto vale recordar que otros países latinoamericanos cuentan con importantes porcentajes de áreas naturales protegidas. El caso de Venezuela, un país que bien podría –económica y socialmente- acercarse a nuestra realidad, es notable pues mantiene un 32,71 % de la superficie nacional protegida. Otros países de la región, puntales en cuanto a porcentaje de territorio protegido como área natural, son Ecuador (con el 25,48 %), Costa Rica (con el 24,87 %) y Panamá (con el 23,01 %). Por otra parte, los más recientes avances en las disciplinas científicas relacionadas con la conservación de la diversidad biológica, reconocen la importancia de establecer corredores biológicos que enlacen diferentes áreas protegidas a través de paisajes con usos más variados, como única forma de evitar los altos niveles de extinción de especies que se producen inevitablemente en áreas protegidas aisladas. Todo ello hace que nuestro sistema de áreas protegidas deba ser complementado creando nuevas áreas que aseguren la efectiva preservación de los recursos que encierran pues los niveles actuales de áreas protegidas estrictas parecen ser bajos respecto del mínimo aconsejable para garantizar el cumplimiento del Convenio sobre Diversidad Biológica, al que la Nación adhirió en octubre de 2004. Históricamente, la Administración de Parques Nacionales ha creado nuevas áreas utilizando terrenos fiscales, otros recibidos en donaciones o bien expropiando o adquiriendo inmuebles de especial interés conservacionista (más del 90% del territorio argentino se encuentra bajo dominio privado); teniendo en consideración la escasa posibilidad de continuar con la tarea de dicha creación por los medios mencionados, es clara y precisa la limitación que se enfrenta para el tan necesario crecimiento del área cubierta por el organismo.En este nuevo milenio, nuestras Fuerzas Armadas, en busca de consolidar su armoniosa inserción en la sociedad argentina, están convocadas para cumplir nuevos y diversos roles, listando entre sus objetivos el contribuir a la preservación del medio ambiente. Sabido es que las distintas fuerzas cuentan, a lo largo y a lo ancho de la República, con numerosas unidades y destacamentos, muchos de los cuales tuvieron que ser arrendados para actividades forestales o de agricultura para poder solventar su mantenimiento. Las mismas limitaciones de acceso han permitido que un buen número de ellos se encuentren libres de depredación o de extracción, lo que ha mantenido en condiciones óptimas los ambientes naturales que representan.Varios países llevan adelante iniciativas en este sentido. Valgan para el caso dos ejemplos: en Estados Unidos de América en 1990 fue iniciado del programa “Partners In Flight” (“Compañeros en Vuelo”) como respuesta a la creciente preocupación por la declinación en las poblaciones de varias especies de aves terrestres y para hacer énfasis en la conservación de las aves excluidas de las iniciativas conservacionistas existentes. Aunque su principal preocupación son las migratorias neotropicales (o sea aquellas especies que anidan en el Ártico norteamericano y pasan el invierno en Centro y Sur América), también han incluido a la mayoría de aves terrestres y otras especies cuyos hábitats son eminentemente terrestres. La premisa central de programa “Partners In Flight” es que los recursos de organizaciones públicas y privadas de Norte y Sur América deben combinarse, coordinarse e incrementarse para lograr la efectiva conservación de poblaciones de aves en este hemisferio. Ahora bien, para cumplir su cometido han determinado una serie de áreas de importancia para las aves (“IBA” según su sigla en inglés: “Important Bird Areas”), ya sea por altas concentraciones de determinada especie, excepcional diversidad de especies o presencia de taxones raros o amenazados. Muchas propiedades del Ejército estadounidense son usadas como escalas por las aves neotropicales en sus largas migraciones para criar o invernar. El Departamento de Defensa entonces, permite la utilización de varias tierras de los militares como “IBAs”: dichas tierras no sólo son utilizadas para entrenamiento militar sino que además resultan benéficas para la conservación de la avifauna. En el Reino Unido, por otra parte, el Ministerio de Defensa –como el mayor departamento del gobierno- posee un numeroso, variado y complejo número de propiedades, que incluyen muchos de los hábitats originarios de ese país así como una excepcional biodiversidad. Su mismo carácter militar ha significado que estas propiedades hayan escapado de los cultivos intensivos, del uso de agroquímicos y del desarrollo urbano. Al menos cuarenta y siete de esos predios han sido identificados como prioritarios, debido a su rareza, por estar en declinación o mantener ambientes originarios y se ha comprobado la presencia en ellos de varias especies amenazadas. Por ello el Ministerio de Defensa se ha planteado como objetivo la conservación de los restos arqueológicos y los ambientes naturales, propiciando su protección y mantenimiento y trabajando estrechamente con las agencias de conservación de la naturaleza nacionales, organizaciones no-gubernamentales, naturalistas, etc. reteniendo tierras sólo para entrenamiento del ejército en los intereses de defensa nacional. El Ministerio de Defensa posee y administra algunos de los sitios naturales más interesantes del Reino Unido, por ejemplo, el "Castlemartin Tank Firing Range", zona declarada de interés geológico y biológico nacional, que se extiende a lo largo del litoral marino rocoso con precipicios calizos y protege varias especies de aves marinas amenazadas.En la Argentina existían dos casos de terrenos de propiedad del Ejército Argentino donde se les ha encomendado el manejo de los mismos con carácter de Reserva Nacional uno y de Parque Nacional el otro (Reserva Nacional Campo Belgrano, en Salta y Parque Provincial Puerto Península “Honorio Rolón”, en Misiones). Precisamente el objetivo de esta iniciativa es sumar una novedosa forma de comanejo a cargo de la Nación, para aquellas áreas de dominio nacional que ameriten su conservación a perpetuidad debido a sus rasgos de interés geológico y biológico o que aumenten la superficie de parques y reservas vecinas o bien mejoren su diseño, sin desmedro de los organismos y/o fuerzas que actualmente administran los predios.

lunes, 5 de marzo de 2007

Ascenso y declinación de los estudios de Biología Celular en la Argentina durante la segunda mitad del siglo XX

"habiendo retrocedido la investigación básica debido a la acumulación de las crisis y al derrumbe institucional y moral que padecemos." (Prof. J.R. Contreras, 2007)


I. Introducción

Deseo intentar un aporte al panorama de la evolución de la investigación básica en Biología celular en nuestro país, que pueda resultar de algún provecho a quienes por simples razones generacionales, no han tenido experiencia propia de esa historia. Desde ya, este intento es muy limitado, tanto en el área comentada - Biología celular estructural - como en el tiempo (1950-2000) y principalmente, por esar basado solamente en mi experiencia personal y la de quienes he tenido la suerte de conocer en el campo de trabajo científico. Por lo dicho, solicito excusas por la fragmentariedad del comentario, el seguramente visible sesgo del mismo y por las inevitables exclusiones.
En el año 1950, como estudiante de cuarto año del Colegio Nacional de Buenos Aires (dependiente de la UBA, y con buenas instalaciones y Profesores) tuve la primera experiencia directa de investigación con células: habiendo leído una nota de la revista argentina, hoy extinguida, "Ciencia e Investigación" firmada por el Profesor Francisco Alberto Sáez, sobre una "técnica simple para la observación de cromosomas vegetales" ( C. e Inv., año 1950). Probé esa técnica aprovechando el instrumental del Colegio y la buena voluntad del Jefe de prácticas, en ese momento, Josué Núñez, con tan buenos resultados de hermosas imágenes microscópicas de las células en mitosis, que quedé atrapado por la célula, por dos motivos principales:
por su misteriosa y hermosa complejidad, primero, y por haberme demostrado que aún para un joven de 16 años éso era posible.
Muy lejos estaba entonces de imaginar que los caminos de la vida me llevarían a encontrarme con el autor de la nota, Sáez, quien fue el fundador de la Citogenética rioplatense, y que mi jefe de prácticas , Núñez, también se volvería a cruzar conmigo ya como uno de los Profesores de la UBA e investigador reconocido del Conicet.
Era ese año 1950, el año del centenario del Libertador San Martín, así denominado por el Presidente Perón ( quien a la enorme mayoría de los docentes les producía disgusto u oposición, y estimo que algo similar pasaba con los estudiantes). Mientras la Argentina sufría grandes cambios sociales y económicos, que favorecían el incremento del bienestar de las clases más populares y del propio sentido de protagonismo de obreros, artesanos, campesinos y otros sectores tradicionalmente ignorados, los universitarios y los intelectuales eran abrumadoramente opositores.
Estaba fresco aún el primer gran golpe contra las Universidades Nacionales: la cesantía de más de mil Profesores y docentes universitarios, encabezados por Bernardo A. Houssay, decretada por el peronismo por haber firmado una solicitada contra Perón, en 1946. La sangría intelectual que significó para la Argentina la pérdida de tan grande cantidad de universitarios, fue posiblemente no prevista ni deseada por nadie que, ya finalizada la segunda Guerra Mundial, estuviera consciente del protagonismo adquirido por la investigación científica para asegurar el progreso y el bienestar en las naciones.
Sin embargo, muchos de los exonerados universitarios prosiguieron, con mayor o menor fortuna, sus intentos científicos. Houssay, replegado a una antigua casona del barrio de Palermo, con el apoyo de algunos empresarios argentinos (Campomar y otros) y distinguido con el premio Nobel de Medicina y Fisiología (junto a los Cori) de 1947, recolectaba becarios previos y antiguos ayudantes y colegas. Otros universitarios argentinos optaban por irse al exterior, o quedarse en países del Norte a los cuales habían sido enviados a perfeccionarse.
(Permítaseme la digresión de recalcar este "corsi e recorsi" de la ciencia argentina). Entre los que quedaron en el exterior, se encontraba el Dr. (en Medicina) Eduardo Diego P. De Robertis, quien sería central para el desarrollo de la Biología Celular argentina en los siguientes cuarenta años.

II Los predecesores de Eduardo de Robertis

Una pregunta, que no por repetida deja de ser importante, es ¿cómo se originan las personalidades científicas? Es decir: ¿cómo surgen los líderes científicos en Argentina?
Es a propósito del Dr. De Robertis, de tan grande influencia en esta disciplina, que se me ocurre tratar de dar algún indicio. Ya existe una biografía temprana del Dr. De Robertis, escrita por uno de sus condiscípulos, que proporciona una cantidad importante de datos del trabajo y objetivos del joven De Robertis (Mancini, RE., "Eduardo De Robertis", Ediciones Culturales Argentinas, , Buenos Aires, 1963). Trataré de agregar otras informaciones, más personales.
En 1949 mi madre estaba enferma de un cáncer avanzado. Operaciones quirúrgicas, tratamientos con radiación X y medicinas varias no habían detenido el proceso, que culminó con su fallecimiento en 1950. En nuestra biblioteca familiar un libro traducido del inglés atraía mi interés acerca del origen posible de ese mal irreversible. Ese libro, del físico Erwin Schrödinger (1887-1961), se titulaba "¿Qué es la vida? y ofrecía un panorama hipotético de lo que años después se llamaría "Biología Molecular". Pero el mayor interés residía en su enfoque acerca del funcionamiento de la célula, y de que los genes seguramente se encontraban en los "cromosomas". Esos mismos cromosomas que yo había visto en las preparaciones hechas con la técnica de Saéz. Y agregaba que los mecanismos del cáncer residirían en una desregulacion de la mitosis, del complejo funcionamieno de esos cromosomas. Es decir, los cromosomas, aparte de la sensación estética de belleza, eran importantes, muy importantes para la salud humana.
Entonces comencé a acopiar todo lo que hablara de cromosomas. Y, aunque parezca mera coincidencia, uno de los primeros libros que así cayó en mis manos fue la traduccion, hecha por el mismo Profesor Sáez ya citado, del libro de MJD White: Citologia Animal y Evolución,Ed. Espasa Calpe, Buenos Aires, 1951, y el compendio del mismo autor, MJD White: Los Cromosomas, traducido por el mismo Sáez. Pero no era suficiente. Escarbando entre revistas y más revistas, encontré en los "Comptes Rendues de la Societé de Biologie", varios artículos con brillantes fotos de cromosomas. Y aquí de nuevo surge la "mera coincidencia" : artículos sobre los cromosomas sexuales de los sapos (1934 y 1935) escritos por Saéz ( el mismo) y alguien más: E. De Robertis (y P. Rojas, el Profesor de Histología en esa época). Luego aparecieron otros artículos de De Robertis, esta vez sobre el aparato de Golgi (1935) , el condrioma (1935) y otros, con fascinantes esquemas y datos de las subestructuras celulares. ¿Quién era ese De Robertis?
En una revista de actualidad de aquélla época, que llegaba a mi casa familiar como otras, un tiempo después vi al Dr. De Robertis. La revista se llamaba "QUE sucedió en 7 días", y allí, perdido entre notas de política, cine y otras, había una nota que me llamó mucho la atención: descubrimientos de un científico argentino. El artículo se refería a los trabajos que en ese entonces De Robertis había hecho en EEUU, donde se había quedado luego de enviar su renuncia a su cargo en la UBA en solidaridad con los cesanteados por Perón. Había en el artículo una foto del joven De Robertis con un instrumento en una mano para medir el alto vacío de un aparato. Recuerdo que recorté ese artículo y lo mantuve por años en mi escritorio. Una de mis aspiraciones era que ese científico algún dia volviera a la Argentina y yo pudiera hablarle de mis intereses, porque ahora ya estaba aclarado que mi mentor Sáez había sido el maestro de ese Dr. Robertis.
¿Y a su vez ¿de dónde venía Francisco Alberto Sáez?
En esos tiempos parecía que ya no estaba nadie en Argentina, y por lo tanto había que buscar su bibliografía. En mi cotidiana tarea de ratón de biblioteca encontré trabajos de Sáez desde fines de los años 1920 hasta 1946, hechos en Argentina, muchos de ellos dedicados a los cromosomas de langostas. Pero (¿también otra "mera coincidencia"?) había trabajado y estudiado en el Museo de la Universidad de La Plata, la misma Universidad en la que se había recibido mi padre de Dr. en Química, de modo que en mi casa tenía disponibles libros de Memorias y textos de esa Universidad, incluyendo un magnífico "Manual de Manipulaciones de Botánica" del Pofesor Augusto Scala (Biblioteca de difusión Científica del Museo de La Plata, tomo III, 1912, La Plata).
El hecho es que Sáez , nacido en 1898 en Uruguay, estudió en el Museo y se recibió de Profesor de Ciencias Biológicas en el Museo de La Plata, en 1927. Desde 1934 a 1943 realizó investigaciones cromosómicas en la Facultad de Medicina de la UBA, donde recogió a un joven y brillante alumno que aprendió citología a su lado: ese joven era Eduardo De Robertis.
¿Y cómo el propio Sáez se interesó en las células?
Sáez tuvo como Profesor Titular de Anatomía Comparada al Dr. Miguel Fernández figura injustamente olvidada (una biografía de Miguel Fernández está disponible en Internet:


Profesor Dr. Alberto J. Solari

CIR-Facultad de Medicina-UBA
Paraguay 2155- piso 10- CF (1121)
ajsolari@mail.retina
arajsolari@mail.retina.ar

sábado, 24 de febrero de 2007

Algunas reflexiones acerca de la historia de la ciencia y del pensamiento

Desde los esfuerzos tempranos de muchos tan eruditos como apasionados investigadores, el siglo XX vio asentarse a la Historia de la Ciencia como una disciplina estructurada y respetable. Incluso el enorme desarrollo de la teoría y crítica de la ciencia, de la epistemología y de las aplicaciones de la historia de la ciencia y del pensamiento para la formulación de teorías acerca del saber y sus atributos contó con el substrato historiográfico que aportaron los historiadores de la ciencia. Aún con el riesgo de perder precisión preferimos referirnos a la historia de la ciencia, más que a ella y a la del pensamiento, dado que este último campo es objeto de la atención de otros especialistas, más relacionados con el área filosófica o con los nuevos campos pretendidamente autónomos como la historia de las mentalidades, la historia cultural, etc.

Desde la magnífica y precursora obra de A. Cournot, compuesta en 1861 y publicada en español en 1946, acerca del encadenamiento de las ideas fundamentales en la historia de la ciencia y del pensamiento resulta imprescindible la referencia cruzada entre ciencia y pensamiento ya que no son sino formas mutuamente dependientes del afán humano de saber, de explicar y de integrar su cosmovisión. A partir del magnifico esfuerzo de precursores como Charles Singer, George Sarton, Aldo Mieli, Pedro Laín Entralgo, cada uno de ellos con sus iniciativas de revistas dedicadas al tema, la historia de la ciencia eclosionó con verdadera potencia hacia 1930-1950. A partir de entonces muchas universidades de avanzada incluyeron en sus planes de estudio o crearon departamentos y hasta bibliotecas especializadas de Historia de la Ciencia. Los grandes estudiosos de la estructura, la filosofía y la epistemología de la ciencia, como Karl Popper, Thomas Kühn, Gastón Bachelard, Alexander Koyré, por ejemplo, surgieron de esa conjunción de la explosión científica de postguerra de 1945 con la acumulación de información e interpretaciones históricas sobre la ciencia.

José María López Piñero, historiador de la ciencia española y discípulo de Pedro Laín Entralgo, examinaba hace pocos años la posiblidad de que ese interés decaiga en el ambiente cultural y universitario, incluso revistaba algunas de las señales manifiestas de ese proceso. Sin embargo, entre nosotros –es decir, en nuestra Hispanoamérica– ese retroceso sería extremadamente indeseable y hasta deletéreo para nuestro desarrollo de la investigación básica y para que podamos ejercer nuestro derecho a participar de la avanzada del pensamiento y de la adaptación cognitiva a las nuevas formas de cosmovisión que imperan, se revisan y se reformulan casi continuamente en el llamado primer mundo. Para colmo, entre nosotros, en la Argentina y en el Paraguay –ámbitos en los que se desenvuelve la Fundación– ha crecido sensiblemente el número de cátedras, cursos, seminarios, tesinas y monografías acerca de Epistemología y de Metodología y Filosofía de la Ciencia. Eso sería loable si no fuera que nuestro quehacer científico, o es apenas embrionario como sucede en el Paraguay, y adolece de severas vacancias y deficiencias en la Argentina, habiendo retrocedido la investigación básica debido a la acumulación de las crisis y al derrumbe institucional y moral que padecemos.

En consecuencia –y hemos asistido a eso personalmente– en muchos casos se habla de, se critica e incluso se vitupera a la ciencia, en especial a la básica, sin conocerla y en base a meras teorizaciones, a veces ideológicas, otras propias de las escuelas de moda, sin haber asistido al proceso cognitivo sistemático y organizado de un laboratorio, de una actividad de campo, o de una labor de pensamiento especulativo o lógico seriamente llevada. En pocas palabras, el docente que trabaja en esas condiciones, lo hace con una verdadera entelequia temática, a la que a veces apenas comprende, y en ocasiones capta equivocadamente. Apelando al concepto de campo inteligente para los procesos que requieren la comprensión de una temática amplia, en el caso que analizamos, éste no se deslinda previamente en toda su dimensión y se suele operar con un marco submínimo de dominio del objetivo. Esto afecta a una gran masa de estudiantes, especial de humanidades, de ciencias sociales, de antropología social y cultural. Hemos percibido que suele crearse en ellos una especie de rechazo a la ciencia como si fuera un instrumento imperialista o una forma de dominio. La crítica esas actitudes no implica que no puedan ser utilizados resultados y aportes de la ciencia para fines imperiales y de real dominio, pero eso no es parte de la ciencia en sí, y puede suceder con cualquier tipo de conocimiento más allá de la naturaleza. Es la mentalidad humana generalizada y modal, la que así se manifiesta, la que en algunos casos lleva a erigir regímenes políticos y sociales que usan a la ciencia y a sus productos para sus propios fines, tal como también usan a los medios informativos, al libro, a las comunicaciones, a la psicología social, o a la pedagogía con similar propósito. Otra interpretación de este problema resulta ingenua o falaz.

Hasta aquí hemos desarrollado un tema crítico. Lamentablemente debimos hacerlo en el estrecho marco de una carta quincenal que a penas si brinda espacio para explayar adecuadamente un pensamiento coherente. No queremos dejar el tema sin destacar la contraparte de ese estado de cosas en el sistema educativo. La misma merece el reconocimiento la alta validez, la calidad de tareas de difusión sobre el tema que nos preocupa, como se da en el casi permanente aporte de las revistas Ciencia Hoy, Redes, Museo (de La Plata) y Prismas. También en la concreción de obras como la de Guilermo Boido acerca de Galileo Galelei (AZ Editora, Buenos Aires, 1996), en la edición de obras básicas para la ciencia argentina que realiza Ediciones Continente –con nuestra Fundación–, como antes lo hizo El Elefante Blanco, a veces con notables prólogos e introducciones, y también la publicación de una obra tan bella como erudita como Ciencia y Literatura de Miguel de Asúa (Eudeba, Buenos Aires, 2004), en muchos aspectos comparable, a pesar de su distinta tonalidad básica, con las Lecciones de los Maestros, de George Steiner (Ediciones Sirulea, Tezontle, México, 2005). Otros aportes dignos de mención son el de Marta Penhos, abarcando en buena medida a la obra de Félix de Azara (Ver, conocer, dominar, Siglo XXI, Buenos Aires, 2005); la de Fabián Alejandro Campagne (Homo cartholicus, homo supersticiosus. Miño y Dávila-Eudeba, Madrid, 2002) y la de José Burucúa y Martín Ciordia (El Renacimiento Italiano, Asociación Dante Alighieri, Buenos Aires, 2004). Tampoco debemos dejar de lado la obra permanente acerca de la historia y la filosofía de la ciencia de Celina Lértora Mendoza, desde el FEPAI, la de Roberto Ferrari, independiente pero sólida y precisa y la de José Sellés Martínez con sus ciclos de conferencias que ya llevan dos años de efectiva realización.

Como conclusión: los elementos positivos no abundan entre nosotros, pero ya están dados en nivel apto como para asegurar una mejor transferencia entre quienes se ocupan de la ciencia practicándola o pensándola desde una perspectiva sistémica y con base fática, y quienes reducen su discurso al manejo de esquemas, simplistas, ideológicos o simplemente huérfanos de una integración positiva con el avance cognitivo humano, que es el norte único e irreemplazable de todo lo referido a ciencia y pensamiento. Pero, sin historia de la ciencia y del pensamiento conexo a ella, no hay integración posible.


Prof. Julio Rafael Contreras
Presidente Fundación Azara
22 de febrero de 2007, Paraguay.